Mi recuperación física tras 2 partos y 32 años

 En Madres auténticas, Recuperación materna

Fui madre de mi primera hija, a los 30 años. Justo ese mismo día que yo dejaba la veintena nació ella. Sin dudas el mejor regalo jamás imaginado.

El embarazo fue fantástico, con escasas molestias, casi me permitió hacer vida 100% activa hasta el final. Trabajaba, iba a pilates, caminaba a diario por el Retiro. Apenas gané 9kg de peso y salvo dolores articulares, me sentía ágil. ¡Claro! ¡Tenía treinta años! ¿Qué puede molestarte o preocuparte a esa edad? Eres sana, joven y activa, todo ha ido bien hasta entonces, tu mente está dispuesta a que todo siga así.

Pero no, no fue así. El parto vino con alguna complicación por lo que fue preciso utilizar ventosa, lo que a pesar de ser absolutamente necesario para que mi preciosa niña naciera bien, acabó en un desgarro muy importante….

Y cómo todas las madres que hayan pasado por eso piensan, bueno, qué más dará, eso ahora no importa! Era momento de centrarse en la pequeña, en mi nueva función, y eso hice. El desgarro del parto cicatrizó y mi vida continuó. Mi cuerpo en apariencia se recuperó – no podía quejarme porque además me había quedado supuestamente fenomenal”. Sin embargo, en mi intimidad, yo notaba cambios que no me hacían tanta gracia. Aunque estaba delgada mi cuerpo había cambiado: mi ombligo quedó literalmente en otro sitio, la tripa se me hinchaba al caer la tarde, si hacía calor o estaba de pie notaba una pesadez dolorosa en incómoda en mis partes, y a nivel íntimo, nada volvió a ser exactamente igual.

No era nada grave, pero sí molesto, y justamente por lo bien que me sentía como mujer en el resto de facetas, no me apetecía resignarme a ello por el resto de mi vida.

Hice una consulta con una fisioterapeuta especialista en suelo pélvico que me explicó que aunque yo tenía buena musculatura todo parto deja secuelas “ahí abajo”-más aún si hubo desgarro- y que la hinchazón de la tripa respondía a la diástasis (separación) de los músculos rectos abdominales cuya función es ni más ni menos que sujetar la tripa a lo largo de todo el embarazo. Claramente me recomendó que realizara ejercicios hipopresivos para mejorar todas aquellas molestias que yo le comentaba, y especialmente para prevenir que la situación empeorara con el tiempo y/o un segundo embarazo.

Con gran motivación aprendí la técnica y rápidamente noté qué era lo que estaba trabajando, pero nunca llegué a ir a las otras dos sesiones que completaban el aprendizaje. La excusa: no tengo con quien dejar a mi pequeña. Y ya imagináis como sigue la historia: volví a la rutina de mi vida y el ejercicio nunca encontró horario en el ajetreado día a día. Si la fisioterapeuta se hubiera desplazado hasta mi domicilio hubiera sido todo mucho más fácil.

A los dos años, mi segundo sol, ya estaba en camino. Una experiencia totalmente diferente a la primera en todos los sentidos. Por resumir: cansancio, hinchazón, sueño y 12kg extra. Las 42 semanas de espera llegaron a su fin un 2 de septiembre tras pasar un veranito de los buenos. La pequeña nació con ¡4,250kg! Previo paso por aquel suelo pélvico ya estrenado, pero esta vez sin ninguna complicación ¡ni un puntito!

Eso sí, esta vez mis pobres músculos rectos abdominales ya pedían clemencia. Decidí ser sensata y realista, si con un bebé no había sido capaz de encontrar hueco, con dos… ¡Ni hablar!

Así es que busqué alguna fisioterapeuta que pudiera venir a domicilio, con la que pudiera trabajar desde casa. A fin de cuentas, son sesiones que no precisan nada especial más que la profesional adecuada que te oriente y corrija hasta que lo aprendas….

Además de una gran profesional, una excelente persona. Os aseguro que en 5 sesiones noté rápidamente los resultados físicos y estéticos. Es cuestión de tener clara su importancia y reservar unos minutos al día.

Ahora puedo volver a disfrutar de mi cuerpo y me veo genial, no podía resignarme con 32 años a necesitar ocultar mi cuerpo de por vida.

 

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Showing 2 comments
  • Erika pita
    Responder

    Hola muy buenas noches mi nombre es erika pita estoy en estos momentos residenciada en Portugal (Madeira) quisiera saber si han pensado en extender su fronteras hacia otros países?? Y si es así podría contactame estoy muy interesada en formar marte de su equipo. Gracias!!!

  • MySalus
    Responder

    Buenos días Erika, si tienes disponibilidad inmediata y completa estaríamos muy interesadas en conocerte. Por favor ponte en contacto con nosotras en el mail: info@mysalus.es

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