Conoce las crisis de crecimiento de tu bebé y cómo se desarrolla durante el primer año de vida.

 En Consejos cuidados bebé

¿Habéis oído hablar de las crisis de crecimiento? Ocurren justo cuando vuestros bebés comienzan a presentar cambios en su comportamiento: están más llorones, irritables, demandantes de atención… comen más o menos, duermen más o menos, muestran cambios en sus horarios… entre otros cambios…

Vamos a descubrir a que edades suelen ocurrir y qué podéis hacer para superarlas con éxito… Recordando siempre que cada bebé es único y cada familia tiene sus propias estrategias, ¡por lo que en la crianza no hay recetas!

Hablamos de crisis de “X” edad para delimitar un salto evolutivo, un escalón en el desarrollo, un período de transición, donde se dan cambios importantes… El bebé explora, descubre y adquiere nuevos aprendizajes. Cuando leéis o escucháis “crisis” seguro que aparece el susto y le dais una connotación negativa, pero pensad que se trata más bien de una “oportunidad” de crecimiento.

El nacimiento.

El nacimiento: es la primera crisis de crecimiento y la más significativa de todas. Es la separación física del bebé y la madre, donde el pequeñín debe demostrar que es capaz de respirar, buscar el pecho y valerse por sí mismo fuera del útero. Su manera de comunicarse y relacionarse con su entorno es mediante el llanto, os dejamos un pequeño vídeo para que podáis diferenciarlo y podáis atender su necesidad.

 

 

La crisis de los 15 días.

La crisis de crecimiento de los 15 días: notarás que vuestro bebé comienza a comer más, a mamar con más fuerza, porque necesita aumentar de peso, parece que hay un despertar…No os agobiéis sintiendo que no tenéis suficiente leche para tal demanda, recordad que cuanta más succión, más producción. ¡Dejadle comer y crecer manteniendo la calma!

La crisis de los 3 meses.

La crisis de los 3 meses: A esta edad, se agudiza el sentido de la vista, por lo que notaréis que vuestro bebé hace más contacto visual, sonríe, se interesa por la presencia de otras personas. Se distrae, explora el entorno, descubre un mundo alrededor de él, más allá del pecho. No sintáis que come menos, sólo comienza a desarrollar su mundo social y la alimentación ya no es su centro de atención.

En esta etapa, ya podéis jugar, mostrarle objetos, sonajeros, hablarle y cantarle, sonreírle, colocarle semi incorporado para que pueda mirarte mientras hacéis cosas en casa. Las hamacas y mochilas de porteo serán grandes aliados.

¡Comenzará a disfrutar de los paseos y de las visitas!

La crisis de los 6 meses.

La crisis de los 6 meses: si tu bebé a esta edad continúa con lactancia materna exclusiva, notarás que los despertares por la noche comienzan a ser más frecuentes, dado que la demanda de crecimiento es mayor. Comienzas a mirarlo más inquieto a nivel motor, se inicia el gateo y la sedestación (se mantiene sentado de forma autónoma), quiere cogerlo todo con sus manitas y desea tu compañía constantemente. Aparecen los dientecitos y en consecuencia se ponen malitos: fiebre, culete irritado, necesidad de morderlo todo…. ¡ Mucha paciencia y compañía!

Aquí ya están listos para iniciar alimentación complementaria. El método Baby Led Weaning es muy buena opción, ya que quieren cogerlo todo por sí mismos. A esta edad, necesitan mucho suelo para explorar y desplazarse, así que olvídate de las sillas y hamacas y ponle a andar en colchonetas. Para aliviar la incomodidad de los dientes y ya que contactan con el mundo a través de la boca, los mordedores suelen ser una excelente opción.

Entre los 8 y 9 meses.

Entre los 8 y 9 meses: ¡Llega doña ANGUSTIA POR SEPARACIÓN! Tú bebé ya es más autónomo a nivel motor, es capaz de movilizarse sólo. Comienza a decir palabras. Sin embargo, estará irritable e insatisfecho. A nivel mental, comienza a procesar y comprender que es un ser distinto a vosotras y esto le genera ansiedad, deseando estar con mamá cada segundo. La noción de permanencia del otro no existe aún, y lo que no ven es como que no existe.

Aquí, podéis jugar a desaparecer – aparecer con una manta, salir del espacio y volver, dejarle jugando solito y en la medida en que os alejáis, hablarle para que entienda que seguís allí, comenzar a dejarle con otras personas para que socialice, iniciar juegos manuales y de encaje (meter – sacar), y preparar una caja sensorial,¡ les encanta!

La caja sensorial podéis hacerla como queráis, con objetos cotidianos que estimulen los 5 sentidos: esponjas, botes con cositas dentro a modo de sonajero (arroz, piedritas, monedas….debes asegurarte de sellar la tapa muy bien), un peine, cajas pequeñas, una taza plástica, cubos, cuentos, elementos de cocina como cucharas, embudos, tubos de cartón (los del papel higiénico), telas de colores… y todo lo que se os ocurra que no tenga peligros para vuestro bebé. Contemplar que sean materiales que pueda meterse a la boca y manipular.

En definitiva, cada etapa es única e irrepetible, pero si les ayudamos a superarla con comprensión, y cercanía, su desarrollo será más armonioso y seguro.

crisis de desarrollo del bebé

Lic. Nataly Do Nascimento

Psicólogo Clínico

Agosto – 2018

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