Síndrome de Muerte Súbita del Lactante

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Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL)

¿Puede ser una Muerte color Blanco?

Si el fallecimiento de cualquier pariente resulta un hecho tremendo y difícil de asimilar en el núcleo familiar, la pérdida de un bebé, sin dudas es de los tragos más amargos que la vida puede presentarnos como padres.

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es el fallecimiento repentino, sin causa detectable, que ocurre durante el sueño de un bebé.

Tal y como su propio nombre indica, sucede sin previo aviso y en niños totalmente sanos, por lo que es prácticamente imposible saber si va a ocurrir o no.

Sucede mientras el pequeño duerme, en algunas culturas le llaman “la muerte blanca” ya que no existe ninguna razón aparente ni médico-forense que lo explique: ni atragantamientos, ni ahogamientos, ni ningún otra enfermedad o trastorno grave. Tampoco el pequeño muestra síntomas de haber sufrido. Simplemente le encontramos sin vida después de haberlo puesto a dormir.

¿Hay alguna edad en la que debamos estar más pendientes?

Aunque puede suceder durante los primeros años, lo más habitual es que se produzca durante el primer año de vida, especialmente entre los dos y seis meses de edad.

Para quienes trabajamos al cuidado de recién nacidos, el SMSL constituye una verdadera preocupación, ya que representa ni más ni menos que la principal causa de fallecimiento de bebés entre uno y doce meses de vida en nuestro entorno.

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¿Qué dice la ciencia?

Lamentablemente, a pesar de lo mucho se ha investigado este tema, todavía no ha sido posible llegar a ningún consenso y la muerte súbita del bebé continúa siendo un misterio. Las principales teorías apuntan a que no se trata de un fenómeno que ocurra por una única razón, sino que multitud de factores podrían estar detrás de este tipo de fallecimiento.

¿Qué podamos hacer para prevenirlo?

Pese a toda esta incógnita, lo que sí que se ha podido determinar con más o menos certeza son aquellos factores que reducen considerablemente el riesgo de SMSL, permitiéndonos a padres, cuidadores y educadores aplicar dichas recomendaciones en el cuidado diario de nuestros pequeños.

  

 

Recomendaciones para prevenir el SMSL

Acostar al bebé siempre boca arriba. Sin duda la recomendación con mayor peso y evidencia demostrada. Aunque las abuelas, con todo el amor del mundo, aseguren que “toda la vida los bebés han dormido boca abajo y no ha pasado nada” o que incluso nuestros bebés se muestren más confortables durmiendo boca abajo, ¡hasta el año de vida los bebés deben dormir boca arriba!, es decir, deben dormir sobre su espalda. Y ante el otro mito, que dormir boca arriba aumenta el riesgo de atragantamiento, deciros que también es ¡falso! Ya que está muy demostrado que la vía aérea está más protegida de una posible aspiración, boca arriba que boca abajo. Sólo en caso de reflujo gastroesofágico severo o problemas respiratorios, será el pediatra quien pueda aconsejar otra postura para dormir que no sea boca arriba.

El colchón sobre el que duerme el niño debe ser firme. No se aconseja poner a dormir al bebé sobre sofás, cojines ni edredones. A su vez, el colchón debe estar cubierto por una sábana ajustable que no se mueva ni cree rugosidades que puedan interferir en la respiración del bebé. Respecto a los colchones “anti-muerte súbita” la firmeza del cochón es el factor más importante a tener en cuenta.

Se desaconseja el uso de almohadas, cojines o dejar ropa, mantas u objetos cerca de la cara del bebé, por el mismo motivo que anteriormente, el sofocamiento.

Es recomendable que el pequeño duerma en la misma habitación que los padres hasta los 4 o 5 meses, aunque se desaconseja el colecho. Dado que habitualmente los colchones de adultos no los compramos pensando en la prevención del SMSL, se considera más adecuado que el bebé duerma en una cuna cerca de los papás (existen de hecho las llamadas “cunas de colecho” que van pegadas a la cama de los padres), pero sin compartir la misma cama.

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Otros consejos adicionales para prevenir la muerte súbita del lactante

La temperatura de la habitación debe estar en torno a 20-22 grados. Tampoco debemos abrigar en exceso al bebé, ni utilizar ropa o mantas que le puedan cubrir la cara en algún momento de la noche.

Poner al bebé durmiendo a los pies de la cuna o en una minicuna, para evitar que se deslice hacia abajo y pueda quedar tapada su vía aérea por las sábanas o mantas. Los sacos de dormir para bebés son muy recomendables.

La lactancia materna, además de todas los múltiples beneficios que tiene, también ayuda a disminuir el riesgo de muerte súbita del lactante. Por este motivo, es recomendable, siempre que sea posible, amamantar al bebé durante al menos el primer año de vida.

El uso de chupete mientras duermen también disminuye el riesgo de SMSL, por lo que se recomienda su uso sólo para dormir, a partir del primer mes de vida si el bebé está con lactancia materna, y desde el nacimiento para los bebés alimentados de forma artificial.

Debemos evitar que el bebé esté en contacto con el humo del tabaco, ya sea en la habitación donde duerme o en cualquier otro lugar, incluso al aire libre.

Las madres debemos evitar fumar, beber alcohol o consumir cualquier tipo de drogas durante el embarazo.

Es importante que las mamás recibamos una correcta atención prenatal desde el comienzo del embarazo.

 El bebé debe cumplir con las revisiones pediátricas recomendadas y llevar un seguimiento adecuado desde el nacimiento.

Por último, comentar que los bebés prematuros, los de sexo masculino, los afroamericanos o nativos americanos y/o aquellos que tengan el antecedente de un hermano o familiar fallecido por SMSL, tienen un mayor riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita por lo que los consejos antes enumerados deberemos llevarlos más a rajatabla, si cabe.

Enfrentar la muerte súbita de un lactante, puede ser un golpe difícil de asimilar, pues al tratarse de un lactante sano y no haber explicación, el sentimiento de culpa por pensar que algo se ha hecho mal o se hubiera podido evitar, puede llegar a ser difícil de superar. ¡Hagamos lo que esté en nuestras manos!

 

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